No te tortures si no das el pecho, eres igual de BUENA MADRE

Mamás y futuras mamás, detrás de un biberón o de una teta puede haber mucho sufrimiento, no juzguemos a la ligera.

Si preguntáis a vuestras madres o abuelas por la forma de alimentar a los bebés hace unos años, os contarán que criarlos con biberón era lo más habitual. Se les podía dar de forma exclusiva o como complemento a la leche materna, pero fuera como fuera, si decías que ibas a darle biberón a tu bebé, no provocabas ningún tipo de estupor a tu alrededor.

En la actualidad, ocurre más bien al contrario, la leche materna es considerada el “oro líquido” de la mujer, y lo “correcto” para la gran mayoría de la sociedad es dar el pecho.

Seguro que muchas de vosotras os habréis fijado en esos carteles de la consulta de vuestra matrona que anuncian las virtudes de la leche materna. Durante el embarazo, el mensaje surte efecto, y te va calando en el subconsciente cual mensaje subliminal, y con tanta información pro-lactancia materna, vives tu embarazo convencida de que es lo mejor para tu bebé (que hoy por hoy lo es) y estás convencida de que, por supuesto, le vas a dar el pecho, porque es lo mejor. O si tenías claro que ibas a darle biberón, tanta información “pro-teta” te hace replanteártelo.

Pero das a luz, y por circunstancias o convencimiento, decides dar biberón, y en medio de ese vorágine de emociones, hormonas, dolores, falta de sueño, etc. tropiezas con alguien que te juzga por dar biberón a tu bebé. Sorprendentemente, suele ser alguien que como tú, ha sido mamá, y que además, conoce lo que es sentirse observada y juzgada por dar el pecho en público.

Familia, profesionales, amig@s, desconocidos, pero sobre todo ¡MAMÁS y PAPÁS! tenemos que dejar de juzgar, tanto en un sentido como en otro: detrás de cada madre que decide “dar pecho o biberón” hay unas circunstancias que desconocemos. Es indiscutible que la leche materna aporta beneficios que una leche de fórmula hasta hoy en día no puede ofrecer, pero no nos olvidemos de algo, la composición de las leches de fórmula han dado pasos de gigante, y aportan TODO lo que nuestro bebé necesita para crecer sano: gracias a ellas son muchos los niños que han salido, salen y saldrán adelante.

Os voy a compartir mi experiencia: mi idea, desde el principio, era dar el pecho, y como estaba tan convencida de que la naturaleza haría lo que sabe hacer, no quise informarme mucho sobre la lactancia, no quería saber nada que me condicionara ni me hiciera dudar de mi naturaleza, estaba convencida de que ese instinto del que todo el mundo habla, y que no siempre se tiene, haría que todo saliera bien, pero no fue así, todo salió al REVÉS, mi cuerpo no respondió como se suponía que debía hacerlo, y todo se torció.

Infórmate bien sobre la lactancia, porque dar el pecho no es fácil.




Tuve que dar suplemento a mi bebé porque la cantidad de peso que había perdido empezaba a ser peligroso para ella.

Y a l@s que estáis pensando: los pediatras no se arriesgan ¡seguro que podrías haber esperado más! Os digo: no hay más pro-lactancia materna que mi pediatra, mi enfermera y mi matrona. Agotaron el tiempo, no había otra opción.

Os aseguro que me pasaba el día con mi bebé enganchado a la teta, soportando mucho dolor, tanto del pezón como del postparto (que fue especialmente duro). Allí estaba yo sin dejar de intentarlo, bueno, más bien un atisbo de lo que había sido, sintiéndome culpable y una madre horrible por no ser capaz de alimentar a mi pequeña, por arrebatarle su derecho a alimentarse con lo que era mejor para ella. El corazón se me hacía pedazos cada vez que le daba el biberón, pensando que mi pequeña se sentiría desprotegida y abandonada.

Pues bien, 2 meses después YA NO ME SIENTO CULPABLE, sé que lo que hice fue lo mejor para ella, sé que se ha sentido y siente el bebé más querido del universo y pensará; “pobrecitos, lo que se están perdiendo, de aquí sale la leche más rápido, y además desde esta perspectiva veo a mi mamá que no para de darme besitos y mimos”, porque SÍ, un bebé que se alimenta con biberón, recibe el mismo amor de su madre que el que está al pecho.

¿Cuál fue mi problema? NO PRODUCÍA LECHE, y NO, no era por culpa del frenillo, ni por un mal agarre, ni porque no estimulaba lo suficiente,etc. Mi cuerpo no hacía lo que tenía que hacer: producirla.

Al recuperarme algo del post parto, empezó a subirme la leche, hasta el día de hoy, en el que a base de constancia con el sacaleches, he conseguido darle a mi bebé mi leche en biberón. El proceso ha sido MUY DURO, por eso:

  • A las mamás que tras mucho esfuerzo, al final lo habéis dado por imposible y habéis desistido: OS ENTIENDO, yo estuve a punto.
  • A las mamás que directamente habéis decidido dar leche de fórmula, por los motivos que tengáis: os entiendo y respeto.
  • A las mamás que quieren conseguir producir leche, a pesar de sus problemas, ÁNIMO, con muchísimo esfuerzo, se puede conseguir.

Reivindicamos nuestros derechos como mujeres, pero queda mucho por hacer, y podemos empezar por respetarnos entre nosotras ¿No os parece?

 

 

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  • Cmo pasa el tiempo! Hace aproximadamente un ao la pequea

Comments

  1. Sara says:

    Me siento super identificada. Me ha encantado!

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